sábado, 10 de mayo de 2014

"La mujer de mi amigo"



La fuerte lluvia azotaba sin cesar el parabrisas de aquel sedán negro imposibilitándole la vista a su conductora, las fuertes ráfagas de viento hacían temblar los arboles amenazándolos con arrancarlos de su lugar de descanso, pero ni aquel estridente ruido de un rayo al caer lograrían que Sandra llegara a su destino, eso era imposible, le había prometido a su madre estar en casa por su cumpleaños y lo cumpliría, al marcharse de aquel pequeño rancho cruzando el rio que fuese su hogar por 20 años, jamás imagino que pasaría tanto tiempo alejada, primero con la universidad y ahora con el trabajo, mientras conducía no dejaba de añorar aquellas tranquilas y divertidas tardes en compañía de su pequeña hermana, mientras su padre trabajaba la tierra y su madre descansaba en la mecedora.
Se detuvo en la única estación de servicio de la zona para cargar gasolina, todavía le quedaban varios kilómetros de camino por recorrer y no quería tener ninguna sorpresa, por un momento estuvo tentada a esperar que la lluvia cesara pero el recuerdo del porque había salido huyendo de la ciudad y termino prometiendo a su madre ir a celebrar en casa la hizo desistir; se puso en marcha nuevamente ignorando el mustang rojo que la seguía muy de cerca, vigilando cada uno de sus movimientos.
Seung Hun estaba harto, porque tendría el que seguir a la prometida de su amigo, el ya estaba lo suficientemente mayor para hacer de niñera, pero al oír el tono desesperado de YunHo esa mañana mientras le contaba que su futura esposa había dado por terminada su relación sin ninguna explicación logro convencerlo, y ahora estaba en medio de la peor  tormenta que jamás haya visto y en medio de quien sabe donde siguiendo a la señorita en cuestión para que no escapara hasta que su amigo diera con ella, el celular en el asiento del copiloto lo saco de sus pensamientos negativos.
―La estoy siguiendo aun― giro sus ojos en señal de molestia, aunque sabía que su amigo no lo vería.
―no, no fue difícil dar con ella― claro que no fue difícil localizar un sedan negro en medio de aquel lugar desierto.
―sí, estoy seguro, confirme el numero de matricula―Seung Hun estaba comenzando a desesperarse.
Estaba a punto de gritarle a YunHo porque lo creía tan imbécil para no poder dar con una persona cuando el auto de su vigilada desapareció en una curva frente a él.
―YunHo te llamo después― no espero a que respondieran del otro lado de la línea y arrojo el aparato en algún lugar del coche.
Sandra abrió lentamente sus ojos, le dolía la cabeza y una pierna pero era un dolor soportable, comenzó a tocarse cada parte del cuerpo, ¿a caso estaba muerta? Al parecer todo estaba en su sitio.
―Gracias a Dios― suspiro aliviada.
Mientras conducía un relámpago la cegó justo cuando se encontraba sobre una curva, y con el pavimento mojado por semejante tormenta fue fácil perder el control del viejo auto, y terminar estampada contra un gran roble, la bolsa de aire había amortiguado gran parte del golpe pero aun así se sentía aturdida, estaba terminando de comprobar su salud física cuando un pequeño toque en la ventanilla la hizo sobre saltarse.
Seun Hun logro ver el auto de la prometida de su amigo estrellado contra un gran árbol justo pasando la curva, estaciono su coche cerca y bajo para revisar si la chica se encontraba en buenas condiciones. Toco la ventanilla del conductor dos veces pero no obtuvo respuesta, ella se encontraba absorta tocándose cada parte del cuerpo, volvió a insistir con el toque.
Sandra bajo lentamente la ventanilla del auto con mucho cuidado.
― ¿estás bien?―
 Definitivamente el golpe la había afectado más de lo que imaginaba, porque estaba viendo ángeles, aquel sujeto era todo un adonis, cada parte del cuerpo a la vista parecía esculpida por los dioses. Sandra no pudo evitar que su corazón se acelerara, después de todo llevaba tiempo sin estar con un hombre y el destino le ponía a aquel ejemplar frente a ella.
― ¿estás bien? ¿Me escuchas?― Seung Hun agito su mano frente a la mujer que parecía perdida en sus pensamientos.
―Estoy bien, solo un poco adolorida.― respondió sonriendo.
Aquella sonrisa le pareció de lo más atractiva a Seung Hun, si bien sabía el tipo de mujer que le gustaban a su mejor amigo no pudo dejar de sorprenderse, aquella era sin duda la más hermosa de todas las conquistas que había tenido hasta ahora. La ayudo a bajar de aquel inutilizable coche apreciando aun más a la belleza frente a él, se deleito ante la mirada de aquel vestido azul pegado al cuerpo a causa de la lluvia, dejando poco a la imaginación; toda una tentación, aquello no era nada bueno, estaba mirando y deseando a la mujer de su amigo. Dejo los pensamientos de ese cuerpo debajo del suyo y le ofreció resguardo en su auto.
Sandra no podía dejar de ver a aquel hombre, algo en él la hipnotizaba, tal vez aquella aura de misterio que desprendía o tal vez aquel olor masculino mezclado con la lluvia y arcilla mojada que llenaba sus fosas nasales con cada ráfaga de viento, nunca había sido tímida pero con aquel hombre se sentía como una colegiala, lo siguió hasta el bonito mustang clásico aparcado a la orilla de la carretera y cuando la invito a abordarlo ni siquiera lo dudo.
La tormenta nublaba todo rastro del exterior, Seung Hun no podía arriesgarse a conducir en aquellas condiciones por el momento eran solo ellos dos aislados, en silencio, solo podían oírse las agitadas respiraciones de ambos, sus cuerpos húmedos y fríos pedían a gritos un poco de calor, condujo su mano para encender la calefacción y rozo con el dorso aquellas piernas perfectas que lo torturaban desde que las vio. La mujer a su diestra tembló ante el leve contacto, no supo si por lo frio del ambiente o por la caricia involuntaria, pero no le importo, aquella señal fue tolo que necesito para acercarse a ella y fundir sus labios en un apasionado beso.
Sandra se sentía extasiada, hacia mucho que no la besaban así, de hecho jamás la habían besado así, transmitiendo tanta pasión en un solo beso. Su ex pareja con el cual planeaba casarse, un insípido contador de la empresa donde desempeñaba su trabajo del que creyó estar enamorada hasta que lo sorprendió acostándose con su secretaria jamás le había hecho sentir aquel fuego que la consumía por dentro con tan solo ese rose de labios.
Poco a poco acortaron las distancias y en un rápido movimiento Seung Hun coloco a Sandra sobre él,  aprisionándola contra el volante, en ese punto todavía estaba consciente de que se trataba de la mujer de su amigo pero cuando ella comenzó a moverse y rozar su miembro por sobre la ropa toda cordura y remordimiento quedaron de largo, bajo los tirantes del fino vestido hasta dejar al descubierto aquel par de hermosos senos, trazo un camino de besos desde el cuello, descendiendo por los hombros y deteniéndose a disfrutar aquellos montes blancos y perfectos, los beso con desesperación, intercalando de uno a otro dándole placer a su compañera que se deshacía en pequeños gemidos, que lo incitaban a continuar con aquella traición.
La razón poco a poco abandonaba a Sandra, había viajado hasta casa de su madre para pensarse bien el darle otra oportunidad a su prometido, pero al diablo su aburrido ex, el hombre debajo de ella era todo lo que siempre deseo en un hombre, alto varonil y hacia maravillas con la boca, aunque solo era un encuentro casual con un desconocido le abrió los ojos, jamás sería feliz con alguien que no la complaciera sexualmente. Sintió como una mano se coló bajo su vestido, introduciéndose en su interior y todo pensamiento seso, solo se dejo llevar por el cumulo de sensaciones que aquel hombre le regalaba y pronto con aquella mano moviéndose en su intimidad y sus senos siendo devorados por tan experta boca, llego a la cima máxima del placer con un sonoro gemido.
Si hasta hace poco el frio se hacía presente en sus cuerpos, en aquel punto el calor los consumía y la ropa sobraba para ellos que querían sentirse piel contra piel. Con un rápido movimiento Sandra despojo de su camisa a Seung Hun y se deleito con el increíble abdomen, delineo con su mano cada centímetro de piel expuesta mientras unía sus labios con los de él, hasta que el oxigeno fue necesario.
Con destreza Seung Hun desabrocho y bajo sus pantalones lo suficiente para que su adolorido miembro fuera liberado y de un rápido movimiento se introdujo en el cálido interior de Sandra, la cual movía sus caderas como si fuera guiada por una pieza musical, pronto el auto quedo sumergido en un concierto de gemidos y suplicas por mas, las ventanas que la lluvia empañaba  minutos atrás ahora impedían ver el cielo despejado en el exterior por el calor liberado por el par de desconocidos entregados a la pasión y el deseo.
El choque de caderas aumento su ritmo, anunciándoles que se encontraban cerca de alcanzar el éxtasis, y ni el eco de un celular sonando en algún rincón de aquel mustang rojo logro que dejaran su labor de lado, con un fuerte agarre, Seun Hun tomo a Sandra por las caderas hundiéndose aun más profundo en su interior derramándose en ella mientras esta lo seguía en un orgasmo más espectacular que el anterior ahogando los gemidos de ambos en la boca contraria.
El molesto celular seguía sonando y fue cuando Seun Hun volvió a la realidad, de seguro se trataba de YunHo, prometió que lo llamaría apenas diera con su prometida, y que había hecho, tirársela en la primera oportunidad que tuvo. Los remordimientos comenzaron a atacarlo y no ayudaba mucho a su conciencia que Sandra aun estuviera sobre él con la respiración agitada y bañada en sudor. Como pudo recogió el aparato del piso de atrás y atendió la llamada con la mujer de su amigo recostada en su hombro.
Del otro lado de la línea un YunHo muy molesto cuestionaba a su amigo por no poder localizarlo, pero en la mente de Seung Hun solo estaba el cómo decirle a su amigo que se había acostado con su futura esposa. Se sentía la peor basura del mundo, le había fallado de la peor manera a su amigo.
―Seung Hun ¿estás ahí? ¿Me escuchas?― se podía escuchar a través del celular.
Pero Seung Hun dejo de escuchar después de que YunHo le explicara que ya no era necesario el seguir a su prometida, la cual después de hablar con su hermana mayor comprendió que solo eran los nervios por la boda los que le hicieron dudar. Y por sus consejos le había prestado el coche a Sandra su hermana para que visitara a su madre.
Sin decir una palabra colgó el teléfono y lo aventó por algún lugar, beso apasionadamente a la cuñada de su amigo; Sandra ahora sabia su nombre y tomándola de la mano la invito al asiento trasero, ya habría tiempo para las presentaciones después.





martes, 22 de abril de 2014




Demolition Lovers



Aquella noche sería realmente larga, lo supo tan pronto miró a través del cristal a la persona sentada en la sala de interrogatorios, la primera impresión fue de desconcierto para el detective; la tristeza se reflejaba claramente en los ojos de la chica, estaba asustada y casi podía adivinar que se moría de ganas por regresar a su hogar sin duda. Pero si algo había aprendido con tantos años en su trabajo es que nunca se puede confiar en las primeras impresiones de las personas, si así fuera la persona tras el cristal seria declarada inocente, algo de lo que estaba completamente seguro era de que su inocencia era mentira. Algunas veces las primeras apariencias engañan.
Tomo el expediente de su escritorio y le dio una rápida mirada.
―Bae Hee Sook, 20 años, principal sospechosa en la desaparición de Kim Hee Chul― miro a su compañero y continuo. ―La última vez que se le vio al desaparecido fue en su compañía. ¿Todavía crees en su inocencia?

―No nos adelantemos a los hechos detective Park― contesto mientras observaba a la sospechosa

El detective Park llevaba demasiado tiempo tratando con este tipo de casos donde una mirada angelical puede esconder miles de secretos, el no culpaba a su compañero el detective Choi por dejarse llevar por la apariencia de la chica, un error como ese es admisible en los primeros días en este negocio. Acomodo su traje y se dirigió a la otra habitación para unirse a la pequeña chica.
Tomo asiento frente a ella, encendió la grabadora y la coloco en la mesa junto al expediente.

―Detective Park Dong Ho procede con el interrogatorio de la sospechosa Bae Hee Sook. ¿Desde cuando conoce a Kim Hee Chul?

La chica frente a él con las manos cruzadas en su regazo que hasta entonces había estado mirando a sus zapatos, levanto la vista con sus ojos visiblemente rojos por haber llorado,  le respondió con la voz entre cortada.

―Lo conocí hace un año…

― ¿Cómo lo conoció?

―En una fiesta

― ¿Qué relación tenían?

―ohm, bueno­― desvió la mirada

―Le recuerdo que es la principal sospechosa en su desaparición, así que le aconsejo que coopere­.

―Nosotros… Éramos amantes― se mordió el labio inferior.

―Aquí nadie va a juzgarla por ese hecho, así que continúe por favor.

Más tranquila por lo expresado por el detective Hee Sook se sintió con la suficiente confianza para sonreír al recordar el día en que conoció a Hee Chul. Si bien ella ya sabía quién era y que todas las mujeres deseaban estar con él, no fue hasta aquella fiesta en la que acompaño a LuHan; su mejor amigo donde todo comenzaría.
La atracción que nació por aquel hombre, no se comparaba con nada que hubiese experimentado antes, se sintió invisible cuando ella se la pasaba mirándolo y él ni siquiera se percataba de su presencia, y como alguien como aquel hombre, tan experimentado y que podía tener a la mujer que quisiera podría poner atención a una chiquilla insignificante, que ni siquiera había dado su primer beso. Por ratos quería hacer algo para llamar la atención del atractivo hombre, pero no se atrevía.
Grande fue su sorpresa cuando al dirigirse a la barra Hee Chul pasó por su lado mirándola por un largo tiempo y le dedico una sonrisa que pudo haber hecho que su corazón dejara de latir. De repente ella existía en el mundo de Kim Hee Chul.

―Según el expediente Hee Chul nació en el año 83, por lo que es 10 años mayor ¿Cómo era su relación con tanta diferencia de edad?
―Estaba enamorada de el

― ¿y él estaba enamorado de usted?

―Yo…― dudo un poco ―Creo que él me amaba

― ¿Por qué lo cree?

―Siempre volvía a buscarme.

― ¿ustedes tenían peleas?

―Algunas… Pero no era por mi culpa. Los momentos en que estábamos juntos siempre terminaban con el yéndose sin razón, a mí no me gustaba que me dejara sola, me enojaba con él y discutíamos. Nos alejábamos por unos días pero siempre volvía a pedirme disculpas.

― ¿Cómo eran sus peleas?

―Solo de palabras, le decía que no lo quería seguir viendo… él decía que era muy joven para él y que lo nuestro no estaba funcionando.

El detective inspeccionaba cada gesto de la chica, estaba seguro que algo escondía, el misterio era ¿qué? y ¿por qué motivo?

― ¿Cómo empezaron? ¿Quién se acercó a quien primero?

Hee Chul debió darse cuenta de la forma en que aquella pequeña chica lo estaba viendo por qué empezó a responder todas y cada una de las miradas,  todo los asistentes a la fiesta pudieron notar la atracción entre ellos. Los primeros en hacerlo fueron los amigos de Hee Sook por que le insistían constantemente a la chica que no se acercara a Kim Hee Chul pero ella los ignoro y decidió irse con él a su departamento al acabar el evento.

― ¿Por qué tus amigos no querían que te acercaras a él?

­―Ellos siempre pensaron que era demasiado grande para mí, y por la reputación que tenia de romper corazones temían que saliera herida.

―Tenían razón, la relación no estaba funcionando

­― ¡No!­― elevo la voz ―Teníamos problemas, como todas las parejas…

―Pero estas eran muy frecuentes.

­―Pero volvíamos a estar bien rápidamente― trato de remediarlo.

­― ¿Cuánto duro su relación?

Su relación era perfecta, aunque tenían una diferencia de edad que muchos consideraban impropia y en algunos aspectos tal diferencia era notoria, no tenían ningún problema a la hora de expresarse en la cama, lo único a lo que no se acostumbraba Hee Sook era a las constantes ausencias por parte de Hee Chul. Todas las tardes él pasaba a recogerla a la pequeña clínica donde trabajaba de voluntaria y terminaban en su departamento envueltos en besos y caricias, hasta quedar saciados el uno del otro. Pero la historia siempre se repetía, después de haber dormido por el agotamiento del acto de amor realizado, ella siempre despertaba sola y sintiendo que a él no le importaba.

―Entonces, tal vez a él no le importaba como a ti.

―Si le importaba­, la manera en cómo nos tocábamos ¿Cómo no le iba a importar? Nosotros no teníamos sexo, hacíamos el amor― se sonrojo al darse cuenta de lo que había dicho

―Entonces ¿Por qué se iba?

Hee Sook no supo que responder.

― ¿A dónde iba?

El silencio se prolongó.

―Tal vez estaba viendo a alguien más, Tal vez tenía un amante

― ¡no estaba viendo a nadie más! ― comenzó a sollozar ― ¡el solo me tenía a mí!

―Está bien continúa.

Un nuevo proyecto de trabajo fue lo que logro separarlos, incapaz de rechazar una gran oferta por parte de su empresa Hee Chul se trasladó al extranjero, con la promesa que Hee Sook se le uniría después, aquello comenzó muy bien con llamadas todos los días, te amos en mensajes de textos antes de dormir, pero muy pronto la distancia paso la factura y así tras cuatro meses de relación todo se terminó tan rápido como empezó.

― ¿Cuándo volvió?

―No lo sé, me llamo hace dos semanas para vernos.

― ¿se vieron?

―Le dije que no nos veríamos más.

― ¿Por qué?

―porque desde hace tres meses tengo una relación con LuHan

―El testimonio que la señala como principal sospechosa en su desaparición es el de la recepcionista del hotel donde se hospeda

―Le pregunte que si nos veíamos una vez más me iba a dejar tranquila y dijo que si― su voz temblaba

― ¿y fueron a su cuarto de hotel?

―Si― se mordió el labio y agacho la mirada ­― no quería tener problemas con mi novio así que nadie podía saberlo.

― ¿Qué paso en ese cuarto de hotel?

―Paso lo que él quería, después no lo volví a ver.

―Tu novio y las personas en la clínica dicen que no apareciste hasta hoy, así es que despareciste  tres días como Heechul, pero tu estas aquí y el no

―Yo no le hice nada― estaba a punto de romper a llorar

―Entonces ¿Dónde estuviste?

Hee Sook comenzó a dudar
― ¡yo no le hice nada! ¡Luego de eso no lo volví a ver!­― comenzó a llorar

― Entonces ¿Por qué te escondías? Di la verdad

―¡no podía volver así!­― levanto las mangas del suéter que llevaba puesto y le mostro los hematomas en su brazo― ¡que le iba a decir a LuHan!­― lloro aún más fuerte­ ­― ya no lo quería ver más.

El detective enmudeció.

― ¡no fue mi culpa! ¡Le había pedido que dejara de hacerlo! Pero cuando lo hacía no era el mismo.

― ¿hacer qué?

―él tomaba mucho alcohol… se ponía violento cuando lo hacía. Al principio no era así… era amable conmigo, pero luego comenzó a lastimarme. Pensé que era normal porque él tenía más experiencia que yo y lo disimulaba pero después no se conformaba con atarme a la cama mientras hacíamos el amor, comenzó a asfixiarme y tiempo después me golpeaba aunque no estuviéramos en la cama. Cuando le ofrecieron el nuevo trabajo vi la oportunidad para alejarme de él y deje de responder sus llamadas. Ahí fue cuando me acerque más a mi amigo LuHan, él es diferente, jamás me haría daño.

―si sabias lo que podía pasar ¿Por qué fuiste a verlo?

―para que dejara de molestarme, me llamaba constantemente, cuando le dieron el nuevo trabajo vi mi oportunidad de escapar de él, deje de contestar sus llamadas pero cuando cambie mi número es cuando vino personalmente a buscarme.

―¿Qué paso realmente en hotel? Y esta vez quiero la verdad

―lo de siempre― agacho la mirada con vergüenza ―Cuando le dije que tenía una relación con LuHan y que no lo volvería a ver se puso violento, forcejeamos― levanto su flequillo mostrando una pequeña herida en la sien derecha ―Me ató a la cama y me violo, le suplique que parara pero me ignoro y termine por dormirme de tanto llorar. Cuando desperté estaba desatada y él no estaba por ningún lado, me vestí y salí de ahí. Supongo que fue a donde siempre.

―¿Dónde siempre? Entonces si sabía a donde iba

―además de alcohol también usaba drogas, era cuando más violento se volvía― bajo la mirada

―entonces desapareció cuando fue a buscar drogas ¿sabes quién le vendía la droga?

―No, solo sé que era a las afueras de la ciudad. Tal vez esté bien y solo este inconsciente por ahí, ha pasado antes.

―Ahora tenemos más probabilidades de que este vivo, esa es una buena noticia. Excepto por que me has estado mintiendo.

Miro al detective  con desconcierto por un largo rato.

―Mientes muy bien― le dijo

Hee Sook abrió más sus ojos en señal de sorpresa, el detective no creía nada de lo que estaba diciendo ¿cómo era posible? Después de todo lo que le había dicho.

―Llevo en esto 15 años. 

―¿Piensa que inventé todo y que me lastimé yo misma?― Le mostro sus brazos.

―No te imaginas la cantidad de cosas que he visto y estoy seguro que mientes.

―¡Yo no miento!― Se alteró ―¡A pesar de todo lo que sucedió! ¡Yo nunca le haría daño!― Sollozo ―¡Yo lo quería!

El detective se hallaba sorprendido por la forma en que la chica frente a él controlaba sus emociones, podía pasar de llorar desconsoladamente a estar en completa tranquilidad de un momento a otro, como en ese instante. Eso no podía ser bueno, si resultase inocente, hecho del cual todavía dudaba, necesitaría ayuda psicológica,  su comportamiento no parecía normal.

―Llegue tan lejos como él quiso― Dijo seria ―hice cosas que nunca pensé hacer... me humille a mí misma, fui una tonta todo este tiempo. ¿Y qué obtengo? estar aquí, a punto de ir a la cárcel por su culpa. De seguro él está por ahí divirtiéndose con alguien más, sin importarle la situación en la que me encuentro.

―Entonces ¿tú crees que esté vivo? 

―Es lo más probable, seguramente no está en buen estado y necesita tiempo para reponerse. En el peor de los casos...― hizo una pausa, mirando a un costado, pensando en algo ― ¿Ya encontraron su auto?

La puerta de la sala de interrogación se abrió de golpe, asustando a las dos personas en el interior. El detective Choi atravesó la pequeña habitación y se situó junto a su compañero.

―Encontramos el auto.

Dong Ho miro fijamente a Hee Sook para ver su reacción, pero la chica continuaba tranquila.

El auto que conducía Kim Hee Chul se desbarranco a las afueras de la ciudad, en una zona poco transitada, por ese motivo llevo tanto tiempo que alguien lo viera para llamar a las autoridades. En el interior se encontraban varias botellas y jeringas usadas, las huellas asfálticas no dejaban lugar a dudas, aquel trágico acontecimiento fue producto de un accidente lamentable.

―El jefe ha dado la orden para dejarla en libertad― señalo a la pequeña chica.

―Deberíamos esperar hasta la autopsia― exclamo Park indignado

―Su novio pago la fianza, además los peritos en la escena indican que fue un accidente.

El detective Park golpeo la mesa con tal fuerza que temió haberse roto algún hueso, él estaba seguro de la culpabilidad de Hee Sook, pero no podía hacer nada ante las pruebas. Tendría que dejarla libre.

―Puedes irte

Hee Sook se levantó y se encamino a la salida, pasando por un costado del detective Park al que le dedico una sonrisa triunfal, que solo él pudo ver, y tras decir un "gracias por su trabajo" abandono la habitación.
Camino por los pasillos de la estación de policía hasta llegar a la sala de espera donde LuHan se encontraba, tan pronto este se abandonó su asiento, se arrojó a sus brazos y lo beso efusivamente sin importarle la reacción de las demás personas presentes.

―¿Estas bien?―Le susurro su novio.

―Ahora sí... Ya no hay nada que nos separe― y en su rostro se dibujó una sonrisa que podría hacer que la piel de cualquiera se erizase.